Juegas tu hierro desde la calle, el contacto es limpio, la bola sale como querías. Un trozo de hierba sale con ella y cae dos metros por delante de ti. Miras la marca marrón y te preguntas si has hecho algo mal.
No. Un divot, en golf, es la chuleta de hierba y tierra que la cabeza del palo se lleva en el impacto. En un golpe de hierro es normal. Según las indicaciones del campo, repones la chuleta o rellenas el hueco con la mezcla que se facilita: lo esencial es repararlo enseguida.
Un divot es la chuleta que el palo se lleva con la bola
La palabra designa dos cosas, de ahí los malentendidos: la chuleta que se levanta y el agujero que deja. Reponer un divot es volver a poner la chuleta. Reparar el daño también puede ser rellenar.
En un golpe descendente de hierro, el palo encuentra la bola y después el suelo: la chuleta sale por delante del sitio donde la bola reposaba. Con el driver la bola está alta sobre su tee y no se busca arrancar hierba. Con un hierro en un par 3, un divot puede salir igual que en la calle.
Una chuleta intacta que se lleva tierra y raíces puede volver a agarrar. Repuesta rápido y pisada, recupera el contacto con el terreno. Sus posibilidades dependen también del césped y de las condiciones: la sequía complica la recuperación. Dejada al lado del agujero se seca, y la marca sigue abierta mucho más tiempo.
El gesto: reponer, pisar, seguir
Si el campo pide reponer las chuletas, ve a por la tuya por delante. Vuelve a ponerla en su agujero, hierba hacia arriba, encajada contra los bordes, y luego pisa para dejar la superficie a nivel. No un talonazo: una presión firme y plana, que devuelva las raíces al contacto con la tierra. Y una pasada de toalla por las estrías antes de seguir.
Lo esencial es el momento. Enseguida, antes de caminar hacia tu bola. El divot que uno se promete reparar más tarde es fácil de olvidar: miras dónde acabó la bola, guardas el palo y te vas. Preferimos hacerlo la última etapa del golpe, antes de pensar en el siguiente.
Si la chuleta se desmenuza o ya no tiene tierra, la mezcla que se facilita puede servir para rellenar el hueco. Déjalo a nivel, sin montoncito. La USGA recomienda seguir las indicaciones del campo: según el césped y el estado de la chuleta, no siempre se repara igual.
Queda el caso en que tu bola acaba en un agujero de divot que nadie ha cerrado. Ese agujero no da, por sí solo, derecho a un alivio sin penalidad: juegas la bola como reposa. En la calle, declararla injugable es una opción, con un golpe de penalidad. Otra condición o una regla local pueden cambiar el caso. Y no puedes rellenar el agujero para mejorar tu golpe.
Divot y piqué: dos cosas que se confunden todo el tiempo
Dos daños distintos, causados por dos objetos distintos, en dos sitios distintos.
El divot lo hace el palo, en cualquier sitio donde la bola repose sobre hierba: calle, rough, salida de un par 3. Hay material arrancado: se repone la chuleta o se rellena el hueco según las indicaciones.
El piqué lo hace la bola que cae desde arriba sobre el green y se hunde. No se arranca nada: es un hundimiento, y se levanta con el arreglapiqués.
En la calle reparas el divot, en el green levantas el piqué. El green tiene sus propios objetos, el arreglapiqués y el marcador, que viven en el mismo bolsillo que todo lo demás que se lleva.

Lo que encuentra el grupo siguiente
Cuando coges la costumbre de reparar los tuyos, notas más los que los demás dejan abiertos. Nadie va detrás de cada jugador para recordarle el gesto. Ese es justamente el problema.
El golf no tiene vigilante. Lo que mantiene un campo en pie cabe en unos pocos gestos que nadie controla.
Un divot son unos segundos de reparación, según lo que pida el campo. Y es la huella que el grupo siguiente conservará de tu paso.
