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¿Qué meter en la bolsa de golf?

Bolsa de golf con palos y funda de driver

Estás esperando en la salida del 4 porque el grupo de delante va lento, y rebuscas en la bolsa para entretenerte. Tres bolas cansadas, un lápiz sin mina, una barrita de la temporada pasada. El marcador de bola que buscas desde el green del 3, no.

Qué meter en la bolsa de golf cabe en tres familias: con qué aguantar horas fuera, con qué jugar en condiciones y con qué encajar el tiempo que haga. En concreto: agua, algo de comer, bolas, un guante, tees, un marcador, una toalla, una gorra y una capa para el viento y la lluvia. Lo demás es peso que llevas para nada.

Cogemos la pregunta por el lado que nos interesa: lo que se lleva, no los palos. Esos se deciden con alguien que te haya visto jugar. Si empiezas, empieza por el contenido de la bolsa: basta una tarde, el resto llevará años.

Lo que se vacía en la mesa antes de salir

  • Agua. Algunos campos tienen dónde beber en la vuelta, otros no: sal dando por hecho que no. Lleva para toda la vuelta.
  • Algo de comer. No un alimento de deportista comprado para la foto: algo que de verdad te vayas a tomar en el 9.
  • Crema solar. Aplicada en la salida sobre la piel descubierta, y renovada con regularidad, sobre todo después de sudar. Cuatro horas fuera cuentan incluso con el cielo velado.
  • Bolas. Suficientes para no jugar la segunda mitad en modo ahorro: quien cuenta sus bolas ya no juega el mismo golpe.
  • Una tarjeta, un lápiz que escriba y un arreglapiqués. Las cosas pequeñas que se comprueban en un segundo.
  • Un bolsillo estanco para el móvil y las llaves. Aunque el cielo esté azul.

Si de este artículo te quedas con una sola cosa, que sea esta: la bolsa se prepara la víspera, sobre una mesa, en frío. No en el aparcamiento, diez minutos antes de la salida, con el maletero abierto. Ese es el momento en que se comprueba mal y se olvida fácil.

Los seis objetos de los que nadie habla

Lo que hay que tener en la bolsa es, en el fondo, siempre el mismo puñado de objetos. Nunca se les mira, y son ellos los que deciden la comodidad de tu jornada.

El guante se guarda plano, en un bolsillo propio, y sale de la bolsa al volver a casa: hecho una bola y húmedo, se endurece en forma de puño y no vuelve a ablandarse. De tees llevas más de los necesarios, porque se rompen y porque se quedan clavados detrás de ti. El marcador es el objeto que falta en el peor momento, ese en el que tres personas esperan a que lo encuentres.

La toalla se cuelga fuera, no dentro: un extremo húmedo para limpiar, el resto seco para secar. La gorra ayuda a seguir la bola con cielo claro; deja, eso sí, la nuca al aire. Y la funda del driver no es un adorno: protege la cabeza del palo de los golpes contra los demás.

Todos tienen un sitio en la bolsa, y no cambia nunca. Parece una manía, es un método: nos evita rebuscar en la salida del 4.

Golfista llevando su bolsa, con una toalla colgada por fuera

La capa que se lleva aunque haga bueno

Aquí, un cielo despejado en la salida no dice nada de lo que te espera en el 12. El viento se levanta en los hoyos abiertos, un chaparrón cruza y se va sin avisar.

Un jersey de cuello con cremallera para el fresco, un cortavientos o un chubasquero según la previsión: elige la capa antes de cerrar la bolsa. La lana no sustituye a un impermeable. El día que cambia el tiempo, ese bolsillo preparado de antemano marca la diferencia.

El paraguas también se gana su sitio: mantiene los grips secos tanto como te mantiene seco a ti. Si se queda en el maletero, no sirve de nada cuando el chaparrón llega al hoyo más lejano.

El resto depende de la temporada: una gorra de repuesto los días de lluvia, calcetines secos y un guante seco, porque un guante empapado resbala en vez de agarrar.

Y no dejes la capa mojada en la bolsa hasta la semana que viene. La humedad encerrada no le hace ningún favor a ninguna prenda: cuidar la ropa de golf empieza por sacarla de la bolsa.

Lo que no sirve para nada y pesa

Una bolsa de golf se convierte en un armario: se añade, nunca se quita.

Lo que siempre aparece dentro: la caja de bolas que no vas a jugar, el segundo guante que se quedó húmedo, los tees rotos, la crema solar que se ha derramado en el fondo del bolsillo.

La criba no se hace bolsillo a bolsillo: se hace vaciándolo todo sobre la mesa, una vez por temporada.

Bolsa al hombro, en carro o en buggy: la elección es tuya. En los tres casos, quitar lo superfluo facilita colocarlo todo y permite encontrar lo que buscas sin vaciar un bolsillo entero.

Los accesorios Dogleg

Los seis objetos de antes los hacemos todos: el guante, los tees, el marcador, la toalla, la gorra y la funda del driver.

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