¿Qué es un dogleg en golf?

Tres golfistas suben por una calle bordeada de búnkeres y árboles

Llegas al tee, miras hacia delante y la calle se acaba. Ni green, ni bandera, nada más que una hilera de árboles y una franja de hierba que se escapa hacia un lado. El hoyo sigue, pero no en la dirección de tus pies.

Eso es un dogleg: un hoyo cuya calle no va recta. Gira entre el tee y el green, hacia la derecha o hacia la izquierda. La palabra inglesa se traduce sola, dog leg, la pata trasera de un perro, con el ángulo del corvejón. Vista desde arriba, esa es la forma del hoyo.

Un hoyo que gira: la definición, y lo que no dice

Lo que hace un dogleg es el cambio de dirección. También puede ocultarte lo que viene: desde el tee ves el codo, pero no necesariamente el green. El primer golpe te obliga a pensar en el segundo, y la posición cuenta tanto como la distancia.

La imagen ayuda a recordar la palabra, pero no basta para leer el hoyo. El plano del tee muestra hacia dónde gira, dónde está el green y dónde están los obstáculos. Míralo antes de elegir palo: lo que no ves desde la salida también cuenta.

Lo que la palabra no te da es un ángulo exacto ni una distancia que jugar. Hay hoyos que giran tan poco que el cambio se lee sobre todo en el plano; otros no dejan ninguna duda. Entre unos y otros, cada uno tiene su idea de dogleg. Eso se discute en el bar.

Dogleg a derecha, dogleg a izquierda: qué cambia en la salida

El sentido se lee siempre desde el tee, nunca desde el green. Un dogleg a derecha gira a la derecha cuando estás en la salida. Escrito aquí es evidente, delante del plano del tee ya menos, con un grupo esperando detrás de ti.

Lo primero que cambia es dónde clavas el tee. Cuando la zona de salida lo permite, nosotros nos colocamos del lado hacia el que gira el hoyo: en un dogleg a derecha, a la derecha. Desde ahí la línea se abre hacia el exterior de la curva. No es una regla, es nuestro ajuste, y es el único que no cuesta nada.

Hacer girar la bola en el sentido de la curva es otro nivel de juego. Desconfiamos de las estrategias construidas sobre un golpe que no sale tres de cada cuatro veces.

Cortar el ángulo o dejarla corta: la pregunta de verdad

El interior de la curva es el camino corto. Es corto porque pasa por encima de algo: árboles, rough, un búnker, colocados ahí exactamente para eso.

En la salida de un dogleg casi todo el mundo saca el driver. Nadie de tu partido te dirá que lo dejes en la bolsa. Ese es justamente el problema.

La pregunta no es solo si sabes pegar ese golpe, es dónde acabas el día que lo fallas. En un dogleg, una bola mal colocada puede quedarse antes del codo, sin línea al green. El siguiente golpe sirve entonces para salir de lado. La distancia ganada en la salida no te habrá servido de mucho.

Dejar la bola a la altura del codo, con un palo más corto, puede abrir un golpe limpio a bandera. Hay que llegar a la zona buena sin cruzar la calle. El driver mantiene su sitio cuando la distancia y los obstáculos lo permiten. Nuestro seguro: elegir la zona de caída antes de elegir el palo.

El viento complica todavía más la cuenta: en un campo de links redibuja el codo de una vuelta a otra.

Dos golfistas con prendas Dogleg en el campo

Por qué la casa lleva este nombre

Un dogleg recuerda que en golf la fuerza no lo decide todo. No se va recto, se compone con el terreno.

Dogleg nació en la Suiza francófona, en esos campos donde se juega en familia, abuelos, padres, hijos, y donde el golf se transmite.

En cuanto al perro, estaba en la palabra antes de estar en la marca. En el campo nunca anda muy lejos.

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