¿Qué es un guante de golf?

Golfista con un guante Dogleg colocado ante la bola en el campo

Se puede jugar perfectamente sin él. Hay jugadores que nunca llevan guante y golpean mejor que la mayoría de nosotros. Pero la pregunta aparece en cuanto alguien empieza, y nunca viene sola: qué mano, cuánto debe apretar, si te lo quitas en el green, y por qué ese ya está acabado si parece casi nuevo.

Un guante de golf es un guante fino, que se lleva en una sola mano, y que hace de enlace entre tu mano y el grip del palo. Evita que el palo gire en el impacto y protege la piel del roce. Hasta ahí la definición. Lo demás se reduce a cuatro o cinco puntos, de los cuales solo uno cuenta de verdad, y te diremos cuál más abajo.

Lo que hace, y los días en que no hace nada

Un grip seco en una mano seca agarra solo. Muy bien, de hecho. Hay días de finales de verano en que el guante no te aporta estrictamente nada, y nadie se siente culpable por dejarlo en la bolsa.

La humedad lo cambia todo. El rocío del primer hoyo cuando sales temprano, el chaparrón que te pilla a mitad de vuelta, o simplemente el sudor de una tarde pesada. La mano empieza a moverse dentro del grip, y lo notas justo en el momento en que preferirías no estar pensando en nada.

Luego está la estabilidad. Si la mano se afloja en el impacto, la cara del palo gira un poco y la bola se va a otro sitio. Con guante, sujetas con firmeza sin necesidad de apretar. Sujetar sin apretar ya es mucho.

Y la piel. Las ampollas llegan al principio de temporada, o en el campo de prácticas los días en que pegas un cesto más de lo previsto porque por fin empieza a salir.

Infografía: a la izquierda un guante endurecido como un cartón por haberse secado hecho un ovillo en la bolsa, a la derecha un guante flexible secado en plano a temperatura ambiente

Qué mano

La mano de arriba, la más cercana al extremo del grip. Diestro: mano izquierda. Zurdo: mano derecha. Esa mano controla el palo, la otra la acompaña.

Con un guante basta. Te cruzas con jugadores que llevan dos; nunca hemos entendido qué ganan con ello, pero si les va bien, mejor para ellos.

En el green

Casi todo el mundo se lo quita. El putt se juega con sensaciones, intentas sentir la bola saliendo de la cara, y el material, por fino que sea, mete algo de distancia entre la mano y el grip.

Sinceramente, en esto, haz lo que quieras. Nada te obliga. El gesto se ha convertido sobre todo en un reflejo: guante fuera al pisar el green, medio metido en el bolsillo trasero, recuperado en el siguiente tee.

Cómo debe quedar

Apretado. Más apretado que un guante de ciudad, más de lo que parece razonable al probártelo. Un guante nuevo puede sentirse algo justo durante los primeros hoyos, mientras se amolda a la mano. Es normal, y más bien buena señal.

Mano abierta, ningún pliegue en la palma. Cada pliegue es un sitio donde el material se mueve independientemente de la piel, y ahí es exactamente donde nacen las ampollas. Las yemas deben llegar al fondo de sus alojamientos, sin espacio vacío.

El cierre de la muñeca afina el ajuste, no rescata una talla demasiado grande. Un guante grande nunca encogerá, y te pasarás la temporada apretando la tira entre golpe y golpe diciéndote que ya está bien.

El secado, y aquí se decide todo

Si te quedas con una sola cosa de este artículo, es esta.

La mayoría de los guantes no mueren de desgaste. Mueren en el fondo de una bolsa. Terminas la vuelta, te quitas un guante húmedo, lo haces una bola en el bolsillo lateral y piensas en otra cosa. La semana siguiente lo encuentras con forma de puño, tieso, arrugado en una forma que no es la de tu mano. Puedes masajearlo, estirarlo, ponértelo igualmente: no volverá a ser flexible. Está acabado, y aún le quedaba casi toda la vida por delante.

El remedio son unos segundos. Al llegar a casa, saca el guante de la bolsa y déjalo secar en plano, a temperatura ambiente, lejos de cualquier fuente directa de calor. Ni sobre un radiador, ni detrás de un parabrisas a pleno sol.

Lo demás es sentido común. Dos guantes en rotación duran más que dos guantes gastados uno detrás de otro. Y un guante no es una toalla: el día que no tengas con qué limpiar un hierro lleno de barro, usa la hierba, usa el pantalón, usa lo que quieras, pero no la palma.

Cuándo está acabado

La palma se vuelve lisa y brillante donde se produce el contacto, el material está pulido y ya no agarra. El guante flota en la mano. Aparece un agujero en la base del pulgar. El material se endurece y se agrieta.

Ya no aporta nada al agarre. Lo guardas en la bolsa un tiempo igualmente, como todo el mundo, y acabas tirándolo.

Para recordar

  • Mano de arriba: izquierda para un diestro, derecha para un zurdo. Con uno basta.
  • Apretado y sin pliegues en la palma. Demasiado grande está perdido desde el principio.
  • El green, como tú lo sientas.
  • Sécalo en plano después de cada vuelta. Todo lo demás es secundario.

El guante Dogleg

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